
Fue una gira muyyyy larga... estabamos todos cansados, iluminadores, maquilladores, camioneros y el mismo Gnik. No recuerdo si fue en Venezuela o México. Recuerdo los paisajes verdes por las ventanas del hotel, nada mas. Y los destrozos. Y los gritos. Y al otros dia, la resaca.
Fui a darle un par de anteojos y cuando entré a su habitación, el gran Gnik Gnok embebido en alcohol. Por un momento sentí verguenza ajena, y por otro mucha adrenalina. Miles de fanáticos en la vereda del hotel, toda la prensa local en el lounge del hotel y yo presenciando esa escena del gran Gnok alcoholizado. Me contó su vida en 10 minutos. Entre el balbuceo logré entender algunas frases que hablaban de sus miedos nocturnos, de sus ganas de volver a casa, y... ?¿
Traté de contenerlo y quitarle su porrón, pero se negaba y no insistí más (imaginen semejante criatura en ese estado...). El peor momento fue cuando se colgó de las arañas que iluminaban su suite y de entre sus piernas cayó un mojón del tamaño de una heladera... en media hora la conferencia y mi desesperación creciendo y creciendo...
Para poder sobrellevar esa tensa situación y lograr calmar mis nervios me uní a él. Se sintió mejor. Sintió que no lo dejé solo. Llegó la hora de bajar a atender a la prensa y, tan profesional como siempre, Gnik Gnok bajó y atendió amablemente a su gente y sus cuestiones. Mientras yo... vomitando en el balcón.
Pai Guillermo