17.3.09

El Hombre manos de escoba

"I began to lose control!!!", decía la letra de Lennon. Mi mp3 estaba quedándose sin pilas. La música me trasladó a lugares extraños hasta llegar a un barrio sin árboles. Me distraje demasiado. No sabía donde estaba. Las casas todas iguales. Los colores pastel y el pasto recién cortado. Una kermese de fin de semana. Los autos iguales, de estilo yanqui. Tuve un dejavú. Pero al rato me di cuenta que en realidad nunca había estado allí, lo había vivido desde el living de mi casa: estaba en el mismo barrio en el que Tim Burton filmó "El chico manos de tijera" en 1990. Alcancé a ver desde lo lejos, al finalizar el barrio, el gran castillo, ¡todo igual que en la película!



Sin lidiar palabra alguna con la gente corrí hacia el castillo para ver si existía aquel personaje, o si era una ficción. Llegué al patio frontal y no habían esculturas oscuras hechas de ligustrina, sino el piso limpio, muy limpio. Restos de paja por todos lados no se veían como mugre, sino como virtudes.


Entré.


El palacio estaba reluciente y al final de la sala principal, el famoso personaje. En este caso el tipo tenía las manos de escoba y estaba limpiando el living, la culpa y la responsabilidad:



"Eras mi enemigo, hasta que entraste, amigo. Si sales por esa puerta, no serás invitado a mi fiesta", me dijo.
"Pero, ¿cómo voy a ser tu amigo, si no me conoces? Es la primera vez que entro a tu castillo", le dije.
"Sabía que vendrías. Se tu nombre, Lucio. Se que te da miedo, se lo que tienes ganas de hacer en este momento"
"Ahh, ¿si?... ¿y que tengo ganas de hacer en este momento?", le pregunté.
"Me quieres partir un palo en la cabeza", me dijo.


Acto seguido, tomé un mástil de guitarra que trancaba una ventana y se lo partí en la cabeza. Tenía razón.


Ninio Lucio
(ojosacusticos@hotmail.com)

...

La semana pasada fui a imprimir unos archivos (secretos) a una imprenta. Llevé mi pendrive en mano y entré con total naturalidad. Cuando me tocó el turno, se lo pasé al senior fotocopiador y al enchufarlo, éste vió que en el rótulo del pendrive aparecía la etiqueta "NINIO LUCIO". Quedó inmóvil mirándome. Atrás mío la gente esperaba su turno y presiento que algunos se dieron cuenta de que algo pasaba. Nada grave.


La mirada del tipo me inquietó y le pregunté si pasaba algo.
"¿Usted es el Ninio Lucio?", preguntó
"Si", dije con una mínima sonrisa entre cómplice, desentendida y picaresca.
"Vení un segundo. Seguime", díjome, y lo seguí.


Caminaba hacia la parte de atrás del negocio y yo lo seguí sin decir palabra alguna. La verdad, no entendía nada. Fue el momento en que el tipo se dio vuelta y con los ojos inyectados en sangre y lágrimas me dijo:

"Sos el famoso DJ Ninio Lucio… aquel que me hizo bailar por una noche al son de Dr Alban, Haddaway, Ace of Base, Corona, Locomia, La Bouche, Machito Ponce, Jazzy Mel… no puedo creer que estés acá, que seas por un instante mi cliente"


Yo estaba aturdido por su fanatismo ridículo. Fingí un apuro inexistente y el señor prometióme atenderme con todos los honores que un DJ como yo merecía, si yo volvía a su negocio.
Así, que cada vez que voy a imprimir o fotocopiar algo allí, por cada 100 copias, me regala 1.


NINIO LUCIO

(ojosacusticos@hotmail.com)